Es cierto que en esta vida todo
cambia a medida que el tiempo pasa. Las personas cambiamos y sobre todo nuestra
manera de pensar. Nos damos cuenta de que las cosas que son habituales para
nosotros hoy en día no se asemejan casi nada a lo que hacían nuestros padres
cuando eran jóvenes. Opino personalmente que el capítulo sobre la gente joven
del libro “Invitación a pensar” dice verdades como pianos. Estoy completamente
de acuerdo en la gran mayoría de puntos de lo que trata.
Otra cosa que me gustaría
remarcar es que cada vez somos más “pedigüeños” y nos conformamos con más. La
mayoría de las veces nos guiamos por las cosas que ocurren a nuestro alrededor
y por no ser diferentes al final tratamos de asemejarnos a ello. Tanto en lo
que se refiere a lo material como a lo mental. No nos preguntamos en sí el
porqué de muchas cosas cuando realmente sería importante pararnos a pensar y
reflexionar sobre ciertos temas. En cierto modo nos haría ver las cosas de otra
manera y por ello actuar de otra forma, o con más certeza y confianza. Respecto
a temas referentes al amor, también podemos observar las grandes variaciones. Hay
que decir que existen todo tipo de
formas de pensar, no se puede generalizar pero sí que es cierto muchos no se
han parado a pensar en lo que es el amor verdadero y lo que se requiere.
Directamente se conforman con pasarlo bien y disfrutar del momento sin compromiso alguno. Lo cierto
es que me atrevería a decir que en unos años esto acabará perjudicándonos a
todos, ya que de una forma o de otra la reproductividad no será igual y la
educación de estos menores tampoco.
Por una parte, cuando hace
referencia a los estudiantes y la gestión de tiempo me siento plenamente
identificada. Me doy cuenta de que yo soy ese tipo de joven que mentalmente
intenta llegaré a hacer todo tipo de planificaciones para poder llevar las
cosas al día cuando realmente sé que nunca jamás llegaré a cumplir los horarios
que yo misma me impongo. También es cierto que la forma de pensar y de valorar
las cosas es completamente diferente, las tecnologías avanzan y cada vez mas
rápido y junto a ello nosotros también debemos avanzar. Por eso yo creo que al
final nos vemos obligados a estar a la altura de los demás y al fin y al cabo
nos volvemos dependientes de ellas. El hecho de que estemos continuamente
comunicados puede tener sus pros y sus
contras. A mi juicio personal estamos demasiado controlados. En todo momento
dependemos del ordenador, del móvil, de la televisión… y me doy cuenta de que
si no tuviéramos con qué distraernos se nos caería el mundo encima de cierta manera. Es decir, no seríamos capaces de
divertirnos o pasar el día sin depender de ellos, cosa que de pequeños hacíamos
sin ningún problema. Deberíamos pararnos a pensar acerca de las nuevas tecnologías y el tiempo que dedicamos a ellas y a su vez saber valorar los paisajes como se merecen.
Para concluir, debo remarcar lo
interesante que me ha parecido este capítulo ya que leyendo, una persona puede
darse cuenta de las cosas en las que falla y en los aspectos que se pueden
mejorar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario