Hoy en día estamos acostumbrados a utilizar la
palabra “agobio” en todo momento. Todo lo que hacemos durante el día lo hacemos
inconscientemente y sin darnos cuenta de la verdadera importancia que requiere
para nosotros. Si reflexionamos un poco acerca del continuo agobio que sufrimos
creo que sería adecuado recordar una frase que me viene a la mente: “La vida es un juego; participa en él. La
vida es demasiado preciosa; no la destruyas.” Como dijo la Madre Teresa de Calcuta.
Un claro ejemplo de ello
es estar agobiada todo el día. Recuerdo aquellos días de mayo en los que mi
hermana pequeña estaba cursando segundo de bachillerato y a su vez preparando
la selectividad. En casa se respiraba tensión, todo era agobiante para ella,
hasta colaborar en las tareas de la casa. Toda piedra que nos encontremos por
el camino y requiera no dedicarse al objetivo que en ese momento tenemos en
mente es motivo de agobio. En ese momento es cuando nos damos cuenta de que la
vida esta llena de grandes aventuras que nos quedan por descubrir. Son esos
pequeños detalles los que nos aportan felicidad y que no sabemos valorar, tales
como llegar a casa y ponerse cómodo, hablar con una persona que no vemos desde
hace tiempo… No saboreamos lo que nos rodea y vivimos sumergidos en el tiempo,
pendientes del reloj en todo momento. Deberíamos vivir el presente más
intensamente porque no sabemos lo que nos deparará el futuro. Es entonces
cuando nos deberíamos preguntar: ¿vivimos realmente felices? ¿Aprovechamos los
días como deberíamos? ¿dedicamos suficiente tiempo a quien realmente lo
necesita?. Podemos pasarnos horas revolcándonos entre tantas cuestiones sin
respuesta, rebobinando el “casete” tratando de buscar respuesta a todas esas preguntas.
La vida está encaminada en que todos vayamos cerrando capítulos, pasando
paginas y terminando etapas, donde después comenzará otras quien sabe si
mejores o peores.
Es mejor tomársela
con filosofía, disfrutar cada momento y siempre con una sonrisa dibujada en la
cara. Recuerdo cuando conocí a un risueño cartero que cada día iba a trabajar
con una sonrisa a pesar de que tuviera mal día. Al fin y al cabo, ver a las
personas alegres nos inspira felicidad, son quienes al final nos dibujan una
sonrisa.
En esta vida lo mejor es echar a andar,
mirar hacia adelante, ser feliz y nunca
mirar atrás. Si empezamos capítulos sin
llegar a terminarlos al final no podremos vivir los días con satisfacción. Tendremos
la Necesidad de aclaraciones, palabras que nunca se dijeron, silencios que nos
invadieron, hacer frente a piedras que se cruzan en nuestro camino…. ¡adelante,
sin miedos haz frente a todo lo que se nos interponga!
En pocas palabras,
“no te quedes estancado en el pasado, vive el momento apreciando lo que nos
rodea y nunca pensando en un futuro”, esa es la clave para vivir la vida como
se merece.
Aquí dejo una canción que me trae muy buenos recuerdos y me hace relajarme y reflexionar bastante cada vez que la escucho. Espero que os guste.
Me ha encantado tu canción! :)
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